Panabi

Siendo uno de los departamentos más pequeños de Colombia, el Quindío contribuye de manera significativa al hecho de que Colombia, con el 0,7 por ciento de superficie continental, sea el segundo país más biodiverso después de Brasil. En la misma proporción frente al país, esta región ocupa menos del uno por ciento del territorio, área asombrosamente pródiga en reservas y recursos ecológicos como el Parque Natural de la Biodiversidad (Panabi).

Un proyecto que se inició hacia 1997, cuando hubo una clasificación de la zona boscosa de la finca San Pedro de la vereda San Juan de Carolina, municipio de Salento. De dicho estudio surgió que en solo una hectárea se identificaron cerca de 227 especies de árboles entre maderables, protectoras de cuencas, productoras de alimentos para fauna, ornamentales y algunas en peligro de extinción.

En esa misma propiedad se creó el Panabi, como una necesidad de proteger un depósito de bosque alto andino y el objetivo de darle al lugar el carácter de banco genético que tuviera la conservación como una de sus principales misiones. Al mismo tiempo, se pensó en el ecoturismo como una buena forma de proteger la riqueza del particular paisaje, el cual asombra por su altísima biodiversidad en una extensión tan pequeña.

En un aula viva se traduce el recorrido por Panabi, donde se enseña cómo la cantidad de árboles generan microclimas, cómo es la formación de manantiales por la captación de agua que hace el bosque nativo y cómo las plantas aromáticas y medicinales pueden integrarse a las cadenas productivas integrándose a la biodiversidad. Precisamente, una bebida de estas plantas marca la bienvenida a la reserva y el paso previo a una charla de inducción sobre etnobotánica, agricultura orgánica y botánica económica, entre varios temas.

De la misma forma, las esencias de las matas aromáticas acompañan al turista en sus primeros pasos por un sendero que lo llevan después a un bosque secundario de sorprendente altura, el nacimiento de un ojo de agua, un túnel y el sector La Florida; allí se evidencia la labranza en roca que dejaron pobladores de otrora.

El paso de vuelta por el túnel conduce luego hacia un mariposario natural habitado por especies como las mariposas amarilla, gris, la gigante, la cristal roja y el grillo de siete colores. Todo un festín irisado pintando los aires de una arboleda que parece retar las leyes de la gravedad; y una estación antes del mirador natural que permite contemplar la hoya hidrográfica del río Quindío, el Parque Nacional Natural Los Nevados y algunos municipios del entorno.

La experiencia en Panabi es un recorrido guiado de tres horas que incluye el hidromasaje en una cascada natural y la sesión de aromaterapia con exposición de aceites, fragancias, cremas relajantes, perfumes y ambientadores que se sustraen de esta reserva ecológica ubicada muy cerca de Armenia, sobre la Autopista del Café. Es un renovador paseo que, como complemento a la recarga de energías, sugiere el disfrute de un pollo en finas hierbas asado en horno de tierra.