Recuca

Recuca

Recuca, la sigla creada para denominarlo coincide con un término coloquial que señala algo que es muy bueno, bonito  o agradable. Ciertamente la visita al parque Recorrido de la Cultura Cafetera (Recuca) consiste en una óptima y amena oportunidad para conocer la rutina de los caficultores de Colombia, quienes desde antes del amanecer se alistan para para sus largas faenas entre cafetales.

La innovación del parque, ubicado en Calarcá (vereda Callelarga – corregimiento de Barcelona), radica en que la persona que llega, más que un turista, debe asumir desde su ingreso el rol de caficultor o chapolera, si se trata de una dama; igual sucede con los niños. Lo primero es el uso del traje típico, cuyo préstamo está incluido en el precio del ingreso. Hecho esto, hay que tomarse una «chaqueta», bebida de café y aguapanela que suelen tomar los campesinos cafeteros al comienzo de la jornada.

De camino al cafetal se ingresa a una casa pueblerina, con paredes de bahareque y decorada con el cuadro del Sagrado corazón de Jesús, los retratos de los abuelos, cortinas en croché y ollas viejas que se usan  como materas y cuelgan de los balcones, que como las puertas y ventanas, se pintaron de naranja, un color neutro, distinto al azul o el rojo que representan los hegemónicos partidos políticos de Colombia.

Luego de este paso por la historia, el recorrido sigue con la recolección, labor para la que hay que ponerse un traje adecuado que proteja del sol y un  canasto recolector en  el  cual se echan las cerezas del café. Una pausa para pedir a gritos una bogadera, bebida refrescante con panela, canela y limón; paso previo al despulpado, que en Recuca se hace en tolva o a la usanza de los viejo caficultores, con una piedra que separa  el grano de la pulpa, la cual, meses después, sirve  como fertilizante de cafetales y platanales.

Después de ese paso, sigue el lavado y el secado del grano, y la trilla, el proceso que deja lista la almendra antes de su tostión en pailas de cobre. En esta parte del recorrido por la  cultura cafetera empiezan a aparecer los aromas de la bebida. Sigue la molienda y la preparación. Por supuesto el viajero, que se convierte en caficultor durante las tres horas que dura la actividad, degusta al final la taza de humeante y fresco café que ayudó a producir.

Además de todo  el proceso, en el parque hay otra estación, como el  infaltable yipao cargado con bultos de café que se desarrolla en el teatrino, diseño a escala de una calle típica de los pueblos quindianos. Asimismo, los niños tienen la posibilidad de aprender sobre esta cultura siendo «cafeteritos» por un día cuando visitan el parque en grupos de mínimo 20. Y, por supuesto hay que probar el bitute, o sea el almuerzo con fríjoles, chicharrón, huevo, mazamorra con panela y una jarra de bogadera.

El recorrido por la cultura cafetera es un momento experiencial y didáctico en el que se asumen los oficios del caficultor. Una oportunidad para aprender y para valorar que detrás del café más delicioso y famoso del mundo está el arduo trabajo de hombres y mujeres que todos los días amanecen y atardecen en la montaña. Se concluye así, que el paseo por el parque y el paisaje es una recuca.

Dirección: Calarcá Quindío – Vereda Callelarga – Corregimiento de Barcelona.

Contacto: +57 (6) 749-85-28 – +57 (310) 830 3779